La “eliminación” del Impuesto de Sucesiones en Andalucía

En el año 2014, a raíz de la muerte de Cayetana Fitz-James Stuart, la Duquesa de Alba, se desataba una polémica jurídica en torno al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, debido a que ésta, pese a residir durante los últimos años en Sevilla, tenía su residencia legal en Madrid.

¿Cuál era el motivo de la polémica –que ya adelantamos en su día en este blog-? La respuesta era simple: en la comunidad madrileña la presión fiscal era mucho menor que en Andalucía (no olvidemos que el Impuesto de Sucesiones es un tributo cedido a las Comunidades Autónomas). Es decir, los herederos tributaban mucho más en Cádiz que en Alcobendas.

A raíz de esta controversia, en el seno de la opinión pública andaluza comenzó a forjarse un sentimiento de injusticia que derivó en una serie de protestas -a veces más públicas y a veces más privadas- y protestas electorales que fueron aumentando con el paso del tiempo.

Y así, hace tan solo unas semanas se produjo el último ¿y definitivo? espaldarazo a la reforma del impuesto en Andalucía: PSOE y C’s anunciaban una práctica eliminación del mismo. Pero, ¿es realmente una reforma de tal calado que suponga de facto una eliminación? ¿Cuáles son las consecuencias de la misma?

A continuación trataremos estas y otras cuestiones sobre la reforma del impuesto de sucesiones andaluz:

En primer lugar: tras esta reforma, ¿quién está eximido de pagar el impuesto?

Los herederos de grupo I y II (cónyuges, hijos, nietos y padres) que reciban bienes con un valor total que no supere el millón de euros. Se computa por heredero, no por herencia, siendo necesario además que el patrimonio de éste no supere el millón de euros antes de recibir los bienes.

¿Dónde radica la modificación? Hasta la reforma, el límite eximente cifraba la cuantía de la herencia en 250.000 euros y el patrimonio previo en 402.678 euros.

¿Quiénes seguirán pagando el tributo?

Al igual que los grupos I y II se ven beneficiados con esta reforma, no ocurre lo mismo con los grupos III y IV (sobrinos, tíos y primos), que seguirán tributando lo mismo. No obstante, es oportuno señalar que, si bien las diferencias entre la cantidad a tributar por parte de los grupos I y II eran cuantiosas en función de la Comunidad Autónoma, lo cierto es que las diferencias son mínimas en cuanto a grupos III y IV se refieren.

¿Sigue siendo discriminatoria la distinción entre grupos? Es posible, pero al menos se reducen las diferencias entre comunidades en cuanto a los mismos grupos se refiere.

El error de salto

Uno de los grandes problemas que presentaba el tributo era el llamado error de salto. Para bases imponibles de entre 250.000 y 350.000 euros, se eximían de tributación los primeros 200.000. Sin embargo, una base imponible de un solo euro superior (es decir, de 350.001€) implicaba un salto de tramo que obligaba a pagar 47.000 euros más.

Con esta reforma, se corrige, al menos en parte, este error, al establecer el tope en el millón de euros. Es decir, los que hereden un millón exactos, como se ha comentado, estarán exentos de tributar; mientras que los que hereden 1.000.001, sólo tributarán por ese euro de más.

Asimismo, se corrige también el error de salto para el caso de los herederos discapacitados pertenecientes a los grupos III y IV. A partir de ahora, estos solamente tributarán por aquella cantidad que supere los 250.000 euros (por ejemplo, por un euro si la herencia es de 250.001 euros).

Los números

Ya conocemos los puntos básicos de la reforma, pero: ¿cómo afecta al bolsillo de los ciudadanos? ¿Cómo se refleja la nueva situación en número? Según la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía, los contribuyentes andaluces se ahorrarán “cerca de 90 millones de euros” con respecto a 2016, mientras que el 95% de los andaluces no tendrán que pagar el impuesto.

Sin embargo, desde el gobierno autonómico no preocupa esta merma en la recaudación, sino todo lo contrario, pues se espera que aumente la recaudación, tal y como ocurrió tras la bajada del IRPF autonómico.

Por último, con respecto a las herencias que ya se han abonado, es importante señalar que esta reforma no tiene carácter retroactivo. Es más, tampoco afecta a aquéllas liquidaciones que estén ya tramitándose y se presenten antes del 1 de enero.

En resumen…

¿Se ha eliminado, como a veces se ha insinuado desde algunos estamentos políticos, el Impuesto de Sucesiones en Andalucía? No, pero sí se ha reducido y equiparado, en parte, al de otras Comunidades Autónomas. ¿Hay margen de maniobra? Sí, y probablemente no se tarde mucho en acometer una reforma más profunda que acabe por eliminar un impuesto que lleva 40 años vigente en la región, pese a ser un gravamen que se aprobó como medida urgente y temporal allá por 1979.

Esperemos, eso sí, que se haga en aras de favorecer al contribuyente y no por motivos meramente partidistas o electorales.

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